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22.9.13

TODO, ¿LO TIENES CLARO?

Para ti pudiere ser que el leer este sitio web, no tenga mayor sentido si eres la persona que al conocer las siguientes preguntas, inmediatamente (con base en tu creencia, sea la que sea pero bien estructurada y lógica) respondes sin vacilación, con propiedad y, además, sustentas cada respuesta. Cabe señalar que este es solo un tímido y brevísimo cuestionario, si se compara con el extenso cuestionario que podría salir de todo el contenido de este lugar web.

Entonces veamos. Acuérdate que no clasifican respuestas de una sola palabra, debe ser sustentada cada respuesta:

─ ¿El alma en verdad existe?

─ ¿Qué pasa contigo justo después de la muerte?

─ Si es verdad que el alma existe, ¿podrías explicar cómo es el momento de la separación del alma y el cuerpo?

─ ¿Sabes qué son los espíritus? Y si estos acaso existen ¿sabes si ellos sufren o si, por el contrario, gozan?

─ ¿Tú tienes qué ver algo con un espíritu, o ese tema en nada te atañe?

─ Cuando te mueras, ¿todo se acaba para siempre? o, ¿hay otra vida?

─ Después de muerto, ¿te vas a encontrar con tus seres queridos ya muertos? o, ¿eso es mentira?

─ ¿La Tierra es el único globo poblado en todo el Universo? o, ¿hay más globos poblados?

─ En el evento de que haya otros mundos poblados, ¿cómo es la vida allá y cómo son sus seres inteligentes? ¿Cuántos años viven? Y, ¿cómo su niñez?

─ Si los humanos somos los únicos seres inteligentes del Universo, ¿entonces el resto de soles, estrellas, planetas, galaxias y demás, ha sido una creación inútil y sin objeto, que solo sirve para recrearnos y decorarnos el paisaje nocturno?

─ Para después de la muerte, ¿hay alguna diferencia entre haber sido bueno y bondadoso, o haber sido envidioso y perverso? y si la hay, ¿de qué manera de manifiesta la diferencia?

─ Hay quienes dicen que después de la muerte debemos enfrentar penas o disfrutar recompensas, según hayamos sido malos o buenos, ¿esto será verdad?

─ Y si esas penas y recompensas existen, ¿qué debemos pensar acerca de cómo son?

─ ¿Es cierto que la persona mala se condena eternamente? ¿En un lugar llamado infierno? o, ¿cómo?

─ ¿Existen los ángeles y los demonios? y, si existen, ¿quién los creó y para qué?

─ Si Dios es tan bondadoso, ¿pudo haber creado, a la par, ángeles y demonios? o, ¿es una mentira? o, ¿en dónde está la explicación?

─ Lo de los ángeles guardianes, ¿será verdad?

─ Del espiritismo, ¿qué sabes?

─ Si un niño muere sin haber tenido la oportunidad de la vida completa para haber sido bueno o haber sido malo, ¿es justo con los demás que, de una vez, se vaya para el cielo, así por así, por el camino corto? Entonces, ¿en dónde está la justicia infinita de Dios? o, ¿se trata de una mala información?

─ Y, a propósito, ¿el cielo existe? ¿Qué nos puedes decir de él?

─ Si hay un niño naciendo en Lóndres, en medio de riquezas y opulencias y, al mismo tiempo, otro naciendo en África en condiciones infrahumanas, ¿es justo que haya tan grande diferencia en un par de criaturas que acaban de llegar sin, supuestamente, haberlo pedido? ¿En dónde está la explicación?

─ ¿Será que los materialistas tienen razón cuando consideran que todo, desconsoladoramente, concluye para nosotros con la muerte que es cuando, según ellos, se produce la separación absoluta y eterna de nuestras facultades, de nuestras esperanzas y de todo cuanto hemos amado?

─ Los materialistas piensan "después de mi muerte nada más que el vacío, todo acaba para siempre, y nada hallaré en recompensa o a manera de castigo", entonces, en ese caso, ¿de qué sirve ser bueno o malo en la vida? o ¿es que, acaso, ellos ignoran muchas otras cosas para pensar así?

─ Y, ¿qué hay con el tema de la reencarnación? ¿Es verdad o es mentira? Háblanos de ese tema.

─ De manera convincente y concreta, ¿podría explicar por qué y cómo se producen los fenómenos del sonambulismo, el éxtasis y la segunda vista?

─ ¿Es verdad que un espíritu malo se puede meter dentro del cuerpo de una persona como quien se mete dentro de un traje, y poseerla?

─ En el evento de que los espíritus existan, ¿tienen, estos, influencia en los acontecimiento de la vida? En caso afirmativo, ¿cómo?

¿Qué debemos pensar de la creencia de que ciertas personas tienen poder para echar la suerte?

─ ¿Qué sentido debe darse a la calificación de hechicero?

─ ¿Ciertas personas tienen verdaderamente el don de curar por el simple tacto? ¿Cómo es esto?

21.9.13

INTRODUCCIÓN

Para las cosas nuevas se necesitan nuevas palabras. Así lo requiere la claridad en el lenguaje con el fin de evitar la confusión inseparable del sentido múltiple dado a un mismo término o a unas mismas palabras.
Las locuciones "espiritual", "espiritualista",  y "espiritualismo" tienen una acepción bien caracterizada, y darle otra nueva para aplicarla a la doctrina de los espíritus equivaldría a multiplicar las causas de anfibología (doble sentido), ya numerosas. En efecto, el espiritualismo es el término opuesto al materialismo. Y quien cree que tiene en sí mismo algo más que materia, es espiritualista. Pero, esta persona, no necesariamente ha de creer en la existencia de los espíritus o en sus comunicaciones con el mundo visible.
Entonces, aquí, en vez de las palabras "espiritualista" y "espiritualismo", emplearemos para designar los temas tratado por el presente sitio web y las creencia que ellos implican, las palabras "espírita" y "espiritismo", cuya forma recuerdan el origen y su significado radical, teniendo por lo mismo la ventaja de ser perfectamente inteligibles, y reservamos a la palabra "espiritualismo" la acepción que le es propia y popular.
Diremos, pues, que la "Doctrina Espírita" o el "Espiritismo" tiene como principios las relaciones del mundo material con los espíritus o seres del mundo invisible. Los adeptos del Espiritismo serán los espíritas o los espiritistas, si se quiere.
Como todo lo nuevo, la Doctrina Espírita tiene adeptos y contradictores. La motivación de estos escritos no abriga la pretensión de convencer a todos, ya que hay gentes que creen que para ellas exclusivamente fue hecha la luz. Nos dirigimos entonces a las personas de buena fe que no tienen ideas preconcebidas o sistemáticas, por lo menos, y que están sinceramente deseosas de instruirse, a las cuales demostraremos que la mayor parte de las objeciones que se hacen a la doctrina nacen de la observación incompleta de los hechos y de un fallo dictado con harta irreflexión y precipitación.
Empezamos con la siguiente reseña sucinta:
Dios es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso, soberanamente justo y bueno.
Él, creó el Universo que comprende todos los seres animados e inanimados, materiales e inmateriales.
Los seres materiales constituyen el mundo visible o corporal, y los inmateriales el invisible o espírita; es decir, el de los espíritus.
El mundo espírita es el normal, primitivo, eterno, prexistente y sobreviviente a todo. El mundo corporal no pasa de ser secundario; podría dejar de existir, o no haber existido nunca, sin que se alterase la esencia del mundo espírita.
Los espíritus se revisten temporalmente de una envoltura material perecedera, cuya destrucción, a consecuencia de la muerte, los vuelve libres.
Entre las diferentes especies de seres corpóreos, Dios ha escogido a la especia humana para la encarnación de los espíritus que han llegado a cierto grado de desarrollo, lo cual les da la superioridad normal e intelectual sobre todos los otros (en La Tierra).
El alma es un espíritu encarnado, cuyo cuerpo de carne y hueso no es más que su envoltura.
Tres cosas existen en el hombre: 1° ─ El cuerpo o ser material análogo a los animales, y animado por el mismo principio vital; 2° ─ El alma o ser inmaterial que es el espíritu encarnado en el cuerpo, y 3° ─ El elemento de unión o lazo que une el alma al cuerpo que corresponde a un principio intermedio entre la materia y el espíritu; es una especia de fluido eléctrico.
Así, pues, el hombre tiene dos naturalezas: por el cuerpo participa de la naturaleza de los animales, cuyos instintos tiene y, por el alma, participa de la naturaleza de los espíritus.
El lazo de unión (más adelante explicaremos más sobre él) llamado periespíritu que une el cuerpo y el espíritu, es una especia de envoltura semimaterial, es como un fluido eléctrico y/o magnético. La muerte es la destrucción de la envoltura más grosera; pero el espíritu conserva la segunda que constituye un cuerpo etéreo, invisible para nosotros en estado normal y que puede hacerse visible y hasta tangible como sucede en el fenómeno de las apariciones.
Así, pues, el espíritu no es un ser abstracto e indefinido, que solo puede concebir el pensamiento, sino un ser real y circunscrito que es apreciable en ciertos casos, por los sentidos de la vista, del oído y del tacto.
Los espíritus pertenecen a diferentes clases y no son iguales en poder, inteligencia, ciencia y moralidad.
Los espíritus encarnados pueblan los diferentes globos y mundos del Universo.
Los espíritus no encarnados no ocupan una región determinada y circunscrita, sino que están por todas partes, en el espacio y a nuestro lado, viéndonos y codeándose incesantemente con nosotros. Forman una población invisible para nosotros.
Los espíritus ejercen en el mundo moral y hasta en el físico una acción permanente; obran sobre la materia y sobre el pensamiento, y constituyen uno de los poderes de la naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos inexplicados o mal explicados hasta ahora, y que solo en el espiritismo encuentran solución racional.
Las relaciones de los espíritus con los hombres son constantes. Los espíritus buenos nos inducen al bien, nos fortalecen en las pruebas de la vida y nos ayudan a sobre llevarlas con valor y resignación. Los espíritus malos nos inculcan y excitan hacia el mal, y les es placentero vernos sucumbir y equipararnos a ellos.
Las comunicaciones de los espíritus con los hombres son 1°─ ocultas ó 2°─ manifiestas. Tienen lugar las comunicaciones ocultas por medio de la buena o mala influencia que ejercen en nosotros sin que los conozcamos. A nuestro juicio es que nos corresponde distinguir las buenas de las malas inspiraciones. Las comunicaciones manifiestas y patentes, se verifican por medio de la escritura, de la palabra o de otras expresiones materiales, la mayor parte de las veces a través de los mediums que a ellos les sirven de instrumento.
Los espíritus se manifiestan espontáneamente o cuando se les invoca. Puede invocárseles a todos, lo mismo a los que animaron a los hombres grises e inadvertidos, que a los de los más ilustres personajes; igual a los de nuestros parientes y amigos, como a los de nuestros enemigos, y obtener en comunicaciones verbales o escritas, consejos y reseñas de su situación de ultratumba, de sus pensamientos respecto de nosotros, como también aquellas revelaciones que les es lícito o permitido hacernos.
Los espíritus son atraídos en razón de su simpatía hacia la naturaleza moral del ambiente que los convoca.
Los Espíritus Superiores se complacen en las reuniones serias en las que prevalecen el amor del bien y el deseo sincero de instruirse y perfeccionarse. Su presencia ahuyenta a los Espíritus Inferiores.
Los Espíritus Inferiores buscan franco acceso, y gustan de obrar con entera libertad en personas frívolas o guiadas únicamente por la curiosidad, y en donde quiera que reinen malos instintos. Lejos de esperar de ellos buenas advertencias y reseñas sutiles, no deben esperarse más que mentiras, sátiras, bromas pesadas o supercherías; porque a veces usurpan nombres venerables para, con más facilidad, inducir a cometer errores.
Es sumamente fácil distinguir los espíritus buenos de los malos; porque el lenguaje de los Espíritus Superiores es siempre digno, noble, inspirado por la más alta moralidad, desprovisto de toda pasión baja, y porque sus consejos transpiran la más profunda sabiduría, teniendo siempre por objeto nuestro perfeccionamiento y el bien de la humanidad. El lenguaje de los Espíritus Inferiores es, por el contrario, inconsecuente, insubstancial con frecuencia y hasta grosero. Si dicen, a veces, cosas buenas y verdaderas, con más frecuencia aún las dicen falsas y absurdas por maldad o por ignorancia; bromean con la credulidad y se divierten a expensas de los quienes les interrogan, dando alimento a su vanidad, y alimentando los deseos de quienes les escuchan, con mentidas esperanzas. En resumen, las comunicaciones serias, en la total acepción de la palabra se obtienen en centros serios, en aquellos cuyos miembros están unidos por una comunidad íntima de pensamientos encaminados al bien.
La moral de los Espíritus Superiores se resume tal como fue la moral de Jesucristo; es decir: Hacer con los otros lo que quisiéramos que a nosotros se nos hiciese, o sea hacer el bien y no el mal. En este principio encuentra el hombre la regla universal de conducta para todas sus acciones incluyendo las más insignificantes.
Nos enseñan ─los Espíritus Superiores─  que el hombre que, desde este mundo, se desprende de la materia y practica el amor al prójimo, se aproxima a la naturaleza espiritual; que cada uno de nosotros debe ser útil con arreglo a las facultades y a los medios que Dios ha puesto a su disposición; que el fuerte y el poderoso deben apoyo y protección al débil; porque el que abusa de su fuerza y poderío para oprimir a su semejante viola la Ley de Dios. Enseñan, en fin, que en el mundo de los espíritus, donde nada puede ocultarse, el hipócrita será descubierto y patentizadas todas sus amañadas torpezas; que la presencia inevitable y perenne de aquellos con quienes nos hemos portado mal es uno de los castigos que nos están reservados, y que el estado de inferioridad y de superioridad de los espíritus son inherentes penas y goces desconocidos en La Tierra.
Y nos enseñan también que no hay faltas irremisibles (imperdonables) que no pueden ser borradas por la expiación (purga y reparación de faltas); pues encuentra el hombre en las diferentes existencias el medio que le permite avanzar, según sus deseos y sus esfuerzos, en el camino del progreso y hacia la perfección que es su objetivo final.

AQUÍ INICIAN LAS PREGUNTAS QUE LOS MÉDIUMS ESPECIALIZADOS LE HACEN A LOS ESPÍRITUS SUPERIORES.
Recordemos que lo que se encuentra escrito en letras negras con resaltado amarillo como fondo, son comentarios de los médiums que hicieron esta complicación.

ATRIBUTOS DE LA DIVINIDAD

─ ¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios?

"No; es un sentido que le falta".

─ ¿Será dado al hombre algún día comprender el misterio de la Divinidad?

"Cuando su espíritu no esté ya ofuscado por la materia y cuando, por su perfección, se haya aproximado a ella, podrá comprenderla y hasta verla".
La inferioridad de las facultades del hombre no le permite comprender la naturaleza íntima de Dios.
─ Ya que no podemos comprender la naturaleza íntima de Dios, ¿podremos tener idea de algunas de sus perfecciones?

"De algunas sí. El hombre las comprende mejor a medida que se sobrepone a la materia; las entrevé con el pensamiento".

─ Cuando decimos que Dios es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno, ¿tenemos idea completa de sus atributos?

"Desde vuestro punto de vista humano, sí; porque creéis abarcarlo todo; pero sabed que hay cosas superiores a la inteligencia del hombre más inteligente, y para las cuales carece de expresiones vuestro lenguaje, limitado a vuestras ideas y sensaciones. La razón os dice, en efecto, que Dios debe tener esas perfecciones en grado supremo; porque, si careciere de una sola de ellas, o si no las poseyese en grado infinito, no sería superior a todo, ni Dios por lo tanto. Para ser superior a todas las cosas, Dios no ha de experimentar vicisitud alguna, ni tener ninguna de las imperfecciones que puede concebir la imaginación".

PLURALIDAD DE MUNDOS

─ ¿Están habitados todos los globos que circulan en el espacio?

"La mayoría sí. Y el hombre de La Tierra dista de ser, como el mismo lo cree, el primero en inteligencia, en bondad y en perfección. Hay hombres que piensan ser muy fuertes, y que imaginan que ese pequeño globo que han llamado Tierra tiene el privilegio exclusivo de tener seres racionales... ¡Eso es orgullo, vanidad e ignorancia! Se figuran que Dios creo el Universo para ellos solitos".
Dios ha poblado los mundos con seres vivientes, que concurren todos al objeto final de la Providencia. Creer que los seres vivientes están limitados al único micropunto que habitamos en el Universo, equivaldría a poner en duda la sabiduría de Dios, que no ha hecho nada inútil y que ha debido asignar a esos mundos un objetivo más serio que el de recrear en las noches nuestras vistas. Nada, por otra parte, ni la posición, ni el volumen, ni la constitución física de La Tierra, puede inducir a suponer racionalmente que tenga el privilegio de estar habitada con exclusión de tantos miles de mundos semejantes.
─ ¿Es la misma constitución física la de los diferentes globos?

"No. No se parecen en manera alguna".

─ ¿No siendo la misma para todos la constitución física de los mundos, dedúcese de ello una organización diferente para los seres que los habitan?

"Obviamente. Como entre vosotros, en el mundo de La Tierra, los peces fueron hechos para vivir en el agua, y las aves en el aire".

─ ¿Están privados de luz y de calor los mundos más distantes del sol, ya que este les aparece como una estrella?

"¿Creéis, pues, que no hay más orígenes de luz y de calor que el sol, y no contáis para nada con la electricidad que, en ciertos mundos, llena funciones que os son desconocidas, y que es mucho más importante que en La Tierra? Por otra parte, nadie os ha dicho que todos los seres sean de la misma materia que vosotros y por órganos formados como los vuestros".
Las condiciones de existencia de los seres que habitan los diferentes mundos deben ser apropiadas al medio en que están llamados a vivir. Si nunca hubiésemos visto peces, no comprenderíamos ni aceptaríamos que hubiera seres que pudieran vivir tranquilamente dentro del agua. Así sucede en los otros mundos que contienen, sin duda, elementos desconocidos para nosotros.
SERES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
Los seres orgánicos son los que tienen en sí mismos un origen de actividad íntima. Nacen, crecen, se reproducen por sí mismos y mueren, y están provistos de órganos especiales para la realización de los diferentes actos de la vida y apropiados a las necesidades de su conservación. Comprenden los hombres, los animales y las plantas.
Los seres inorgánicos son todos los que no tienen vitalidad ni movimientos  propios, y son formados por solo la agregación de la materia, tales son los minerales, el agua, el aire, etc.
─ ¿Es una misma la fuerza que une los elementos de la materia en los cuerpos orgánicos y en los inorgánicos?

"Sí. Y la Ley de Atracción es la misma para todos".

─ ¿Existe diferencia entre la materia de los cuerpos orgánicos y la de los inorgánicos?

"Siempre es la misma materia; pero en los cuerpos orgánicos está animada".

─ ¿Cuál es la causa de la animación de la materia?

"Su unión con el principio vital".

─ ¿El principio vital reside en un agente particular o solo es una propiedad de la materia organizada; en una palabra, es efecto o causa?

"Es lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia y este agente, sin la materia no es la vida, de la misma manera que la materia no puede vivir sin aquel. Da vida a todos los seres que lo absorben y se lo asimilan".

─ Hemos visto que el espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del Universo, ¿forma un tercero el principio vital?

"Indudablemente, es uno de los elementos necesarios a la constitución del Universo".

─ ¿Reside el principio vital en alguno de los cuerpos que conocemos?

"Tiene su origen en el fluido universal; es el que vosotros llamáis fluido magnético o fluido eléctrico, animalizado, y constituye el intermediario, el lazo entre el espíritu y la materia".

─ ¿Es uno mismo el principio vital para todos los seres orgánicos?

"Sí; modificado según las especies. Es lo que les da movimiento y actividad y los distingue de la materia inerte".

─ La vitalidad es un atributo permanente del agente vital, o bien solo se desarrolla por el funcionamiento de los órganos?

"Solo con el cuerpo se desarrolla. ¿No hemos dicho ya que ese agente sin la materia no es la vida? Es necesaria la unión de ambas cosas para producir la vida".

LA VIDA Y LA MUERTE

─ ¿Cuál es la causa de la muerte de los seres orgánicos?

"La extenuación de los órganos".

─ ¿Podría compararse la muerte a la cesación del movimiento de una máquina desorganizada?

"Sí, porque si la máquina está mal dispuesta, se rompe el resorte, y si es malo el cuerpo, la vida le abandona".

INTELIGENCIA E INSTINTO

─ ¿La inteligencia es un atributo del principio vital?

"No, puesto que las plantas viven y no piensan, siendo puramente orgánica su vida. La inteligencia y la materia son independientes, pues un cuerpo puede vivir sin inteligencia; pero esta solo puede manifestarse por medio de los órganos materiales, y precisa la unión con el espíritu para dar inteligencia a la materia animalizada".
La inteligencia es una facultad propia de ciertas clases de seres orgánicos que les da, juntamente con el pensamiento, la voluntad de obrar, la conciencia de la existencia y de la individualidad, así como también los medios de establecer relaciones con el mundo exterior y de atender a sus necesidades.
Pueden, pues, distinguirse: 1°─ Los seres inanimados formados únicamente de materia, sin vitalidad ni inteligencia, tales como las piedras. 2°─ Los seres animados que no piensan, formados de materia y dotados de vitalidad pero faltos de inteligencia; y 3°─ Los seres animados que piensan, formados de materia, dotados de vitalidad y que tienen además, un principio inteligente que les da la facultad de pensar.
─ ¿Cuál es el origen de la inteligencia?

"La inteligencia universal".

─ ¿Podría decirse que cada ser toma una parte de inteligencia del origen universal y se la asimila, como toma y se asimila al principio de la vida material?

"Esa es una comparación únicamente, pero inexacta porque la inteligencia es una facultad propia de cada ser y constituye la individualidad moral. Ya sabéis, además, que hay cosas que no es dado al hombre penetrar, y ésta es, por ahora, una de ellas".

─ ¿El instinto es independiente de la inteligencia?

"Propiamente, no; porque es una especie de inteligencia. El instinto es una inteligencia no razonada, automática, y por él todos los seres atienden a sus necesidades".

─ ¿Puede fijarse un límite entre el instinto y la inteligencia; es decir, precisar donde concluye el uno y empieza la otra?

"No, porque se confunden a menudo; pero se pueden distinguir muy bien los actos que pertenecen al instinto de los que pertenecen a la inteligencia".

─ ¿Es correcto decir que disminuyen las facultades instintivas a medida que crecen las intelectuales?

"No, pues el instinto existe siempre; pero el hombre lo descuida o, a veces, simula no tenerlo".
También puede el instinto conducir al bien; nos guía casi siempre con más seguridad que la razón, porque nunca se extravía.
─ ¿Por qué la razón no es siempre una guía infalible?

"Lo sería, si no estuviese contaminada o falseada por la mala educación, por el orgullo y el egoísmo. El instinto no razona, mientras que la razón deja la elección al hombre y le da el libre albedrío".

20.9.13

ORIGEN Y NATURALEZA DE LOS ESPÍRITUS

AQUÍ CONTINÚAN LAS PREGUNTAS QUE LOS MÉDIUMS ESPECIALIZADOS LE HACEN A LOS ESPÍRITUS SUPERIORES.
Recordemos que lo que se encuentra escrito en letras negras con resaltado amarillo como fondo, son comentarios de los médiums que hicieron esta complicación.
─ ¿Qué definición puede darse de los espíritus?

"Puede decirse que los espíritus son seres inteligentes de la creación y que pueblan el Universo fuera del mundo material".

─ ¿Los espíritus son seres distintos de la Divinidad, o solo emanaciones o porciones de la Divinidad, llamados por esta razón hijos de Dios?

"¡Son obra suya!, lo mismo que cuando un hombre hace una máquina; ésta es la obra de aquél, pero no es él.

Cuando alguien hace una cosa bella y útil, la llama su hija, su creación. Pues lo mismo Dios, y somos sus hijos, porque somos obra suya".

─ ¿Tienen principio los espíritus, o son eternos como Dios?

"Si no tuviesen principio, serían iguales a Dios, pero son creación suya y están sometidos a su voluntad. Y respecto de cuándo y cómo fuimos creados, o cuándo y cómo fueron creados los espíritus en general, nadie lo sabe, pues este es un misterio".

─ Puesto que hay dos elementos generales en el Universo, el inteligente y el material, ¿podría decirse que los espíritus están formados del primero, como los cuerpos inertes lo están del segundo?

"Es evidente que los espíritus son la individualización del principio inteligente, como los cuerpos son la del principio material. Lo desconocido es la época y el modo de su formación".

─ ¿Es permanente la creación de los espíritus, o solo tuvo lugar en el origen de los tiempos?

"Es permanente; es decir, Dios nunca cesó de crear".

─ ¿Es exacto y correcto decir que los espíritus son inmateriales?

"¿Cómo podría definirse una cosa, siendo insuficiente el lenguaje y faltando términos de comparación? ¿Puede un ciego de nacimiento definir lo que es una superficie brillante? Inmaterial no es la palabra, y sería más preciso decir incorporal; porque es necesario comprender perfectamente que, siendo una creación el espíritu, ha de ser algo; y es, en efecto, materia purificada; pero no tiene analogía entre vosotros siendo, además, tan etérea que no puede impresionar vuestros sentidos".
Decimos que los espíritus son inmateriales, porque su esencia difiere de todo lo que conocemos bajo el nombre de materia. Un pueblo de ciegos carecería de términos con qué expresar la luz y sus efectos, y el ciego de nacimiento cree recibir todas las percepciones por el oído, el olfato, el gusto y el tacto, no comprendiendo las ideas que le proporcionaría el sentido que le falta. Lo mismo nos sucede a nosotros que, respecto de la esencia de los seres sobrehumanos somos verdaderos ciegos, y no podemos definirlos más que por comparaciones imperfectas siempre, o haciendo un esfuerzo de imaginación.
─ ¿Tienen fin los espíritus? Se comprende que sea eterno el principio de donde emana; pero por lo que preguntamos es si tiene un término su individualidad, y si en una época más o menos remota, no se disemina y vuelve a la masa común el elemento de que están formados, como sucede en los cuerpos materiales. Es difícil comprender que una cosa que tiene principio pueda no tener fin.

"Muchas cosas existen que vosotros no comprendéis; porque vuestra inteligencia es limitada, no siendo esta razón para rechazarlas. El niño no comprende todo lo que su padre comprende, ni el ignorante todo lo que el sabio. Te decimos, pues, y es cuanto por ahora podemos decirte, que los espíritus no tienen fin".

19.9.13

CLASIFICACIÓN DE LOS ESPÍRITUS O ESCALA ESPÍRITA

La clasificación de los espíritus está basada en su grado de progreso, en las cualidades que han adquirido y en las imperfecciones de que han de despojarse aún. Esta clasificación no es absoluta, pues el paso de una categoría a otra no se define por una tajante línea, sino que el proceso es gradual tal y como se da el cambio de un color a otro en el arco iris. O como se pueden dar los cambios de las etapas de una persona: no está definido por una fecha y una hora exacta el momento en que un joven pasa de la pubertad a la adolescencia, o de la adolescencia a la edad adulta; son cambios graduales, pero que existen las etapas, existen.

En los Espíritus de Primer Orden, entre otros, están los ángeles, arcángeles y querubines. En los Espíritus Impuros (de tercer orden) están el equivalente a los demonios. Y entre unos y otros, está todo el ranking o gradación de los diferentes espíritus.
En el menú de TEMAS (columna vertical derecha), en las cuatro primeras opciones, se encuentra la explicación amplia de estas clases de espíritus.

30.7.13

ESPÍRITUS DE PRIMER ORDEN O ESPÍRITUS PUROS.

La influencia de la materia es nula. La superioridad intelectual y moral, es absoluta, con respecto a los espíritus de los otros órdenes.
Han recorrido todos los grados de la escala y se han despojado de todas las impurezas de la materia, habiendo alcanzado la perfección suma a la cual es susceptible la criatura. No han de sufrir pruebas ni expiaciones, y no están obligados a la reencarnación en cuerpos perecederos. Viven la vida eterna en el seno de Dios.
Gozan de una dicha inalterable, porque no sienten las necesidades ni están expuestos a las vicisitudes de la vida material; aunque aquella dicha no consiste en la ociosidad monótona de una contemplación perpetua. Son mensajeros y ministros de Dios cuyas órdenes, acerca de la conservación de la armonía universal, ejecutan. Mandan a todos los espíritus que les son inferiores, les ayudan a perfeccionarse y les señalan su misión. Para ellos, es ocupación agradable la de asistir a los hombres en sus apuros, e instarlos al bien o a la expiación de las faltas que les alejan de la felicidad suprema. Se les designa a veces con los nombres de ángeles, arcángeles o serafines.
Los hombres pueden comunicarse con ellos; pero sería muy presuntuoso por parte de quien pretendiese tenerlos constantemente a sus órdenes.

29.7.13

ESPÍRITUS DE SEGUNDO ORDEN O ESPÍRITUS BUENOS.

Su característica principal es el predominio del espíritu sobre la materia y el deseo de hacer el bien. Sus cualidades y poder para practicarlo están en proporción del grado a que han llegado, poseyendo unos la ciencia, otros la sabiduría y la bondad y, los más adelantados, reuniendo el saber y las cualidades morales. No estando aún completamente desmaterializados, conservan más o menos, según su jerarquía, los vestigios de la existencia corporal, ora en la forma del lenguaje, ora en sus costumbres, en las que se llega a descubrir alguna de sus manías, y a no ser así, serían espíritus perfectos.
Comprenden a Dios y al infinito, y gozan de la felicidad de los buenos; son dichosos cuando hacen el bien e impiden el mal, y el amor que los une es para ellos origen de una dicha inefable nunca alterada por la envidia, por los remordimientos, ni por ninguna de las malas pasiones que atormentan a los espíritus imperfectos. No obstante, todos los de segundo orden aún han de sufrir pruebas hasta que alcancen la perfección absoluta.
Como espíritus, suscitan buenos pensamientos, alejan a los hombres del camino del mal, protegen, durante la vida, a quienes se hacen merecedores de protección y neutralizan la influencia de los espíritus imperfectos en aquellos individuos que no se complacen en tolerarla.
Las personas en quienes se encarnan son buenas y benévolas para con sus semejantes, no ceden al orgullo, al egoísmo y a la ambición, y no sienten odio, rencor, envidia ni celos. Practican el bien solo porque es el bien.
A este orden pertenecen los espíritus conocidos en las creencias populares con los nombres de Genios Buenos, Genios Protectores y Espíritus del Bien. En tiempos de superstición e ignorancia se les ha elevado a la categoría de divinidades bienhechoras.
Se dividen en cuatro grupos principales:
ESPÍRITUS SUPERIORES (de los cuatro grupos, estos son los superiores)
Reúnen la ciencia, la prudencia y la bondad. Cuando se recibe un contacto espiritual con ellos, su lenguaje solo respira benevolencia y es constantemente digno, elevado y a menudo sublime. Su superioridad los hace más aptos que los otros para darnos las nociones más exactas acerca de las cosas del mundo incorporal, dentro de los límites de aquello que es lícito saber al hombre. Se comunican voluntariamente con los que de buena fe buscan la verdad y cuya alma está bastante emancipada de los lazos terrestres para comprenderla. Se separan de quienes solo obran por curiosidad, o de quienes la influencia de la materia distrae de la práctica del bien.
Cuando, por excepción, se encarnan en alguien en la tierra, es para realizar una misión de progreso, de avance, y nos ofrecen el tipo de perfección a que puede aspirar la humanidad en este mundo.
ESPÍRITUS PRUDENTES
Las más elevadas cualidades morales son su carácter distintivo. Y, sin que sus conocimientos sean ilimitados, están dotados de aquella capacidad que proporciona un juicio recto a los hombres.
ESPÍRITUS SABIOS
Lo que principalmente les distingue es la extensión de sus conocimientos. Se ocupan menos de las cuestiones morales que de las científicas, para las cuales tienen más aptitud, pero solo consideran la ciencia unilateralmente, y no obedecen, al hacerlo, a ninguna de las pasiones propias de los Espíritus Imperfectos.
ESPÍRITUS BENÉVOLOS (de los cuatro grupos, estos son los inferiores).
Su cualidad dominante es la bondad. Se complacen en prestar servicios a la humanidad y protegerle; pero su saber es limitado, pues han progresado más moral que intelectualmente.

28.7.13

ESPÍRITUS DE TERCER ORDEN O ESPÍRITUS IMPERFECTOS.

Estos espíritus le dan gran predominio a la materia sobre el espíritu, tienen propensión al mal, a la ignorancia, al orgullo, al egoísmo y a todas las malas pasiones que de él deriven.
Tienen intuición de Dios pero no lo comprenden.
Todos son esencialmente malos, y en algunos abunda más la ligereza, la inconsecuencia y la malicia que la verdadera perversidad. Hay unos de estos que no hacen bien ni mal; pero por lo mismo que no practican el bien, demuestran su inferioridad. Otros, por el contrario, se complacen en el mal, y se sienten satisfechos cuando hallan ocasión de hacerlo.
Pueden ponerle inteligencia a la perversidad y a la malicia; pero, cualesquiera que sea su desarrollo intelectual, sus ideas son poco o nada elevadas y sus sentimientos más o menos despreciables y viles en extremo.
Sus conocimientos sobre las cosas del mundo espírita son limitados, y lo poco que de ellas saben las confunden con las ideas y preocupaciones del mundo corporal, no pudiendo darnos sobre el particular más que nociones falsas e incompletas; pero quien recibe contacto de ellos y es bien observador y atento, encuentra con frecuencia en sus comunicaciones, aunque imperfecta, la confirmación de grandes verdades que nos han enseñado los Espíritus Superiores.
Su carácter se revela en su lenguaje. Todo espíritu que en una comunicación con personas deje escapar un pensamiento malo, puede ser incluido en este tercer orden; y por lo tanto todo pensamiento malo que se nos sugiera, procede de un espíritu de este orden.
Semejantes espíritus ven la dicha de los espíritus buenos y de las personas buenas, como un tormento incesante, puesto que experimentan todas las angustias que pueden producir la envidia y los celos.
En su forma espiritual conservan el recuerdo y la percepción de los sufrimientos de la vida corporal, impresión que es a menudo más penosa que la realidad. Sufren, pues, verdaderamente, no solo por los males que han experimentado, sino también por los que han ocasionado a otros. Y como sufren por largo tiempo, creen que sufrirán siempre; Dios así lo permite para castigarlos al conservar esa creencia.
Se dividen en cinco clases principales (el orden de maldad se incrementa hacia abajo):
ESPÍRITUS GOLPEADORES Y PERTURBADORES
Propiamente hablando, no forman una clase distinta e independiente, pueden pertenecer a cualquiera de las otras cuatro clases de Espíritus de Tercer Orden o Imperfectos.
A menudo anuncian su presencia por efectos sensibles y físicos, como golpes, movimiento de objetos, y generando desorden de los cuerpos sólidos, o agitando el aire o creando fenómenos parecidos.
Parece que están más apegados a la materia que los otros y que son los principales agentes de las vicisitudes de los elementos del globo, ya obren en el aire, en el agua, en el fuego, ya en los cuerpos duros, ya en las entrañas de la tierra. Cuando estos fenómenos tienen un carácter intencional e inteligente, se conocen como que no son debidos a una causa fortuita y física. Todos los espíritus pueden producirlos; pero los elevados los confían por punto general a los espíritus subalternos, más aptos para las cosas materiales que para las inteligentes, y cuando los primeros creen oportunas las manifestaciones de este género, se sirven de los segundos como auxiliares.
ESPÍRITUS NEUTROS
No son lo suficientemente buenos para practicar únicamente el bien, ni suficientemente malos para hacer solo el mal; se inclinan indistintamente hacia un lado o hacia el otro, y no se sobreponen a la condición vulgar de la humanidad, ni moral ni intelectualmente. Tienen apego a las cosas de este mundo, cuyas alegrías materiales, chapuceras y ofensivas, echan de menos.
ESPÍRITUS DE FALSA INSTRUCCIÓN
Tienen conocimientos bastante considerables; pero creen saber más de lo que realmente saben. Habiendo progresado algo en diversos sentidos, su lenguaje (cuando se comunican) tiene cierto carácter grave y serio que pueden engañar acerca de su capacidad y ciencia; pero no pasa de ser, con frecuencia, reflejo de los prejuicios y de las ideas sistemáticas de la vida terrestre; una mezcla de verdades y errores absurdos, a cuyo través se descubren la presunción, el orgullo, los celos, y la terquedad de no haber podido emanciparse.
ESPÍRITUS LIGEROS
Son ignorantes, malignos, inconsecuentes, burlones y altamente entrometidos; se comunican y responden a todo sin cuidarse de la verdad. Se complacen en ocasionar pequeños pesares y alegrías, en chismear, en inducir maliciosamente hacia el error por medio de engaños, y en hacer travesuras.
A esta clase pertenecen los espíritus llamados vulgarmente "duendes", "trasgos", "gnomos" y "diablillos", todos los cuales dependen de los Espíritus Superiores que frecuentemente les ocupan como nosotros a nuestros criados.
ESPÍRITUS IMPUROS (los peores)
Son altamente propensos al mal y lo hacen objeto de sus maquinaciones. Como espíritus dan consejos o los inducen pero siempre pérfidos, perversos y miserables. Promueven la discordia y la desconfianza y, para engañar mejor, tienen la capacidad de tomar todas las apariencias que necesiten.
Se apoderan de los caracteres débiles para sugestionarles y arrastrarles a la perdición; para entonces sentir satisfacción cuando han conseguido retardar su progreso, haciéndoles sucumbir en las pruebas que sufren.
Cuando se comunican a través de un medium, se les conoce por su lenguaje, por la pamplinada, la tontería y la bajeza de sus expresiones. También se comunican así a través de una persona cuando la tienen dominada. Son siempre indicio de la inferioridad moral y/o intelectual. Sus comunicaciones evidencian la bajeza de sus inclinaciones; y cuando intentan desorientar hablando elegante y sensatamente, terminan por no poder sostener la artimaña por mucho tiempo y concluyen por dejar en claro su origen.
Ciertos pueblos los han considerados como divinidades maléficas, y otros los designan con los nombres de demonios, genios malos y espíritus del mal.
Los seres vivientes en quienes encarnan, son dados a todos los vicios habidos y por haber, que engendran pasiones viles y degradantes, tales como la crueldad, la violencia, la haraganería, el ladronismo, la estafa, la hipocresía, la codicia, la sórdida y mezquina avaricia, y muchas otras. Hacen el mal por el placer de hacerlo, sin motivo la mayor parte de las veces, y por aversión al bien escogen casi siempre sus víctimas entre las personas honradas.
Cualquiera que sea el lugar social que ocupen, son azote de la humanidad, aunque el barniz de la civilización se encarga de librarles de las manchas, de las vergüenzas y de los deshonores.

27.7.13

PROGRESIÓN DE LOS ESPÍRITUS.

─ ¿Los espíritus son buenos o malos por su naturaleza, o bien se van mejorando?

"Los mismos espíritus van mejorándose y, al conseguirlo, pasan de un orden inferior a otro superior".

─ ¿Hay espíritus que fueron creados buenos, y otros malos?

"Dios creó a todos los espíritus sencillos e ignorantes; es decir, faltos de ciencia, y dio a cada uno de ellos una misión con el objeto de ilustrarlos y de hacerles llegar progresivamente a la perfección por medio del conocimiento de la verdad, y aproximarse a él. La dicha eterna sin perturbación estriba para ellos en esa perfección. Los espíritus adquieren los conocimientos sufriendo las pruebas que Dios les impone, que unos aceptan con sumisión, llegando así más prontamente al objeto de su destino, y que otros sufren con desagrado, permaneciendo por culpa suya lejos de la perfección y de la dicha prometida".

─ Según esto, parece que los espíritus en su origen, son como los niños, ignorantes e inexpertos; pero que adquieren poco a poco los conocimientos que les falta, recorriendo las diferentes etapas de la vida. ¿es cierta esta comparación?

"Si; la comparación es exacta, pues el niño rebelde continúa ignorante e imperfecto, y se aprovecha más o menos según su docilidad. La diferencia está en que la vida del hombre tiene término, la del espíritu se dilata en lo infinito".

─ ¿Hay espíritus que permanecen perpetuamente en los puestos inferiores?

"No; todos llegarán a ser perfectos. Cambiarán, pero a la larga; porque, como es sabido, un padre justo y misericordioso no puede desterrar eternamente a sus hijos ¿Y quieres que Dios, que es tan grande, tan bueno y tan justo, sea de peor condición que vosotros?"

─ ¿Depende de los espíritus apresurar su progreso hacia la perfección?

"Indudablemente. Y llegan más o menos pronto según su deseo y su sumisión a la voluntad de Dios. ¿El niño dócil no se instruye más pronto que el reacio?"

─ ¿Pueden degenerar los espíritus?

"No; pues a medida que progresan comprenden lo que les alejaba de la perfección, y terminada una prueba, poseen el conocimiento de ella y no lo olvidan. Pueden permanecer estacionarios; pero no retroceden".

─ ¿Podría Dios librar a los espíritus de las pruebas que han de superar para llegar al primer puesto?


"Si hubiesen sido creados perfectos, no tendrían méritos para gozar de los beneficios de la perfección. Sin lucha ¿dónde estaría el mérito? Por otra parte, la desigualdad que entre ellos existe, es necesaria a su personalidad; además la misión que desempeñan en los diferentes grados, entra en las miras de la Providencia respecto de la armonía del Universo.


Puesto que en la vida social todos los hombres pueden llegar a los mismos puestos, se podría preguntar también ¿por qué el soberano de un país no hace generales a todos sus soldados, gerentes a todos los subalternos y maestros a todos los alumnos? Pues entre la vida social y la espiritual existe la diferencia de que la primera es limitada, y no basta siempre con la consecución de todos los grados; al paso que, siendo indefinida la segunda, deja a cada cual la posibilidad de elevarse al puesto supremo".


─ Todos los espíritus pasan por la serie del mal para, a la larga, llegar al bien?


"No por la serie del mal, sino por la de la ignorancia".


─ ¿Por qué ciertos espíritus han seguido el camino del bien, y otros el del mal?


"Dios no creo espíritus malos, sino sencillos e ignorantes; es decir, igualmente aptos para el bien que para el mal. Los que llegan a ser malos, lo son por su voluntad; pues todos disponen de libre albedrío".


─ No teniendo en su origen conciencia de sí mismos ¿cómo pueden los espíritus ser libres de elegir entre el bien y el mal? ¿Existe en ellos un principio, una tendencia cualquiera que los incline más al uno que al otro?


"El libre albedrío se desarrolla a medida que el espíritu adquiere conciencia de sí mismo. Si la elección se debiese a una causa independiente de la voluntad del espíritu, no tendrían libertad. Esto es lo que se ha querido simbolizar con el episodio del Paraíso Terrenal y lo del pecado original; en verdad se refiere a que unos cedieron a la tentación y otros resistieron a ella".


─ ¿De dónde proceden las influencias que obran sobre un espíritu?


"De los espíritus imperfectos que procuran apoderarse de él y dominarle, y que se consideran felices cuando le hacen sucumbir. Esto es lo que se ha querido representar en la figura de la serpiente en el Paraíso y en la figura de satanás".


─ ¿No sufre esta influencia el espíritu más que en su origen?


"Le persigue en su vida de espíritu, hasta que el espíritu consigue dominarse de tal modo que los malos renuncian a obsesionarle".


─ ¿Por qué ha permitido Dios que los espíritus puedan seguir el camino del mal?


"¿Cómo os atrevéis a pedirle a Dios cuenta de sus actos? ¿Creéis que podéos penetrar en sus designios? Podéis deciros, sin embargo: La sabiduría de Dios consiste en la libertad que a cada uno concede de elegir,porque así tiene cada uno el mérito de sus obras".


─ Puesto que hay espíritus que desde el principio siguen el camino del bien absoluto, y otros el del mal absoluto, ¿existen grados entre estos dos extremos?


"Ciertamente que sí".