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21.9.13

INTRODUCCIÓN

Para las cosas nuevas se necesitan nuevas palabras. Así lo requiere la claridad en el lenguaje con el fin de evitar la confusión inseparable del sentido múltiple dado a un mismo término o a unas mismas palabras.
Las locuciones "espiritual", "espiritualista",  y "espiritualismo" tienen una acepción bien caracterizada, y darle otra nueva para aplicarla a la doctrina de los espíritus equivaldría a multiplicar las causas de anfibología (doble sentido), ya numerosas. En efecto, el espiritualismo es el término opuesto al materialismo. Y quien cree que tiene en sí mismo algo más que materia, es espiritualista. Pero, esta persona, no necesariamente ha de creer en la existencia de los espíritus o en sus comunicaciones con el mundo visible.
Entonces, aquí, en vez de las palabras "espiritualista" y "espiritualismo", emplearemos para designar los temas tratado por el presente sitio web y las creencia que ellos implican, las palabras "espírita" y "espiritismo", cuya forma recuerdan el origen y su significado radical, teniendo por lo mismo la ventaja de ser perfectamente inteligibles, y reservamos a la palabra "espiritualismo" la acepción que le es propia y popular.
Diremos, pues, que la "Doctrina Espírita" o el "Espiritismo" tiene como principios las relaciones del mundo material con los espíritus o seres del mundo invisible. Los adeptos del Espiritismo serán los espíritas o los espiritistas, si se quiere.
Como todo lo nuevo, la Doctrina Espírita tiene adeptos y contradictores. La motivación de estos escritos no abriga la pretensión de convencer a todos, ya que hay gentes que creen que para ellas exclusivamente fue hecha la luz. Nos dirigimos entonces a las personas de buena fe que no tienen ideas preconcebidas o sistemáticas, por lo menos, y que están sinceramente deseosas de instruirse, a las cuales demostraremos que la mayor parte de las objeciones que se hacen a la doctrina nacen de la observación incompleta de los hechos y de un fallo dictado con harta irreflexión y precipitación.
Empezamos con la siguiente reseña sucinta:
Dios es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso, soberanamente justo y bueno.
Él, creó el Universo que comprende todos los seres animados e inanimados, materiales e inmateriales.
Los seres materiales constituyen el mundo visible o corporal, y los inmateriales el invisible o espírita; es decir, el de los espíritus.
El mundo espírita es el normal, primitivo, eterno, prexistente y sobreviviente a todo. El mundo corporal no pasa de ser secundario; podría dejar de existir, o no haber existido nunca, sin que se alterase la esencia del mundo espírita.
Los espíritus se revisten temporalmente de una envoltura material perecedera, cuya destrucción, a consecuencia de la muerte, los vuelve libres.
Entre las diferentes especies de seres corpóreos, Dios ha escogido a la especia humana para la encarnación de los espíritus que han llegado a cierto grado de desarrollo, lo cual les da la superioridad normal e intelectual sobre todos los otros (en La Tierra).
El alma es un espíritu encarnado, cuyo cuerpo de carne y hueso no es más que su envoltura.
Tres cosas existen en el hombre: 1° ─ El cuerpo o ser material análogo a los animales, y animado por el mismo principio vital; 2° ─ El alma o ser inmaterial que es el espíritu encarnado en el cuerpo, y 3° ─ El elemento de unión o lazo que une el alma al cuerpo que corresponde a un principio intermedio entre la materia y el espíritu; es una especia de fluido eléctrico.
Así, pues, el hombre tiene dos naturalezas: por el cuerpo participa de la naturaleza de los animales, cuyos instintos tiene y, por el alma, participa de la naturaleza de los espíritus.
El lazo de unión (más adelante explicaremos más sobre él) llamado periespíritu que une el cuerpo y el espíritu, es una especia de envoltura semimaterial, es como un fluido eléctrico y/o magnético. La muerte es la destrucción de la envoltura más grosera; pero el espíritu conserva la segunda que constituye un cuerpo etéreo, invisible para nosotros en estado normal y que puede hacerse visible y hasta tangible como sucede en el fenómeno de las apariciones.
Así, pues, el espíritu no es un ser abstracto e indefinido, que solo puede concebir el pensamiento, sino un ser real y circunscrito que es apreciable en ciertos casos, por los sentidos de la vista, del oído y del tacto.
Los espíritus pertenecen a diferentes clases y no son iguales en poder, inteligencia, ciencia y moralidad.
Los espíritus encarnados pueblan los diferentes globos y mundos del Universo.
Los espíritus no encarnados no ocupan una región determinada y circunscrita, sino que están por todas partes, en el espacio y a nuestro lado, viéndonos y codeándose incesantemente con nosotros. Forman una población invisible para nosotros.
Los espíritus ejercen en el mundo moral y hasta en el físico una acción permanente; obran sobre la materia y sobre el pensamiento, y constituyen uno de los poderes de la naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos inexplicados o mal explicados hasta ahora, y que solo en el espiritismo encuentran solución racional.
Las relaciones de los espíritus con los hombres son constantes. Los espíritus buenos nos inducen al bien, nos fortalecen en las pruebas de la vida y nos ayudan a sobre llevarlas con valor y resignación. Los espíritus malos nos inculcan y excitan hacia el mal, y les es placentero vernos sucumbir y equipararnos a ellos.
Las comunicaciones de los espíritus con los hombres son 1°─ ocultas ó 2°─ manifiestas. Tienen lugar las comunicaciones ocultas por medio de la buena o mala influencia que ejercen en nosotros sin que los conozcamos. A nuestro juicio es que nos corresponde distinguir las buenas de las malas inspiraciones. Las comunicaciones manifiestas y patentes, se verifican por medio de la escritura, de la palabra o de otras expresiones materiales, la mayor parte de las veces a través de los mediums que a ellos les sirven de instrumento.
Los espíritus se manifiestan espontáneamente o cuando se les invoca. Puede invocárseles a todos, lo mismo a los que animaron a los hombres grises e inadvertidos, que a los de los más ilustres personajes; igual a los de nuestros parientes y amigos, como a los de nuestros enemigos, y obtener en comunicaciones verbales o escritas, consejos y reseñas de su situación de ultratumba, de sus pensamientos respecto de nosotros, como también aquellas revelaciones que les es lícito o permitido hacernos.
Los espíritus son atraídos en razón de su simpatía hacia la naturaleza moral del ambiente que los convoca.
Los Espíritus Superiores se complacen en las reuniones serias en las que prevalecen el amor del bien y el deseo sincero de instruirse y perfeccionarse. Su presencia ahuyenta a los Espíritus Inferiores.
Los Espíritus Inferiores buscan franco acceso, y gustan de obrar con entera libertad en personas frívolas o guiadas únicamente por la curiosidad, y en donde quiera que reinen malos instintos. Lejos de esperar de ellos buenas advertencias y reseñas sutiles, no deben esperarse más que mentiras, sátiras, bromas pesadas o supercherías; porque a veces usurpan nombres venerables para, con más facilidad, inducir a cometer errores.
Es sumamente fácil distinguir los espíritus buenos de los malos; porque el lenguaje de los Espíritus Superiores es siempre digno, noble, inspirado por la más alta moralidad, desprovisto de toda pasión baja, y porque sus consejos transpiran la más profunda sabiduría, teniendo siempre por objeto nuestro perfeccionamiento y el bien de la humanidad. El lenguaje de los Espíritus Inferiores es, por el contrario, inconsecuente, insubstancial con frecuencia y hasta grosero. Si dicen, a veces, cosas buenas y verdaderas, con más frecuencia aún las dicen falsas y absurdas por maldad o por ignorancia; bromean con la credulidad y se divierten a expensas de los quienes les interrogan, dando alimento a su vanidad, y alimentando los deseos de quienes les escuchan, con mentidas esperanzas. En resumen, las comunicaciones serias, en la total acepción de la palabra se obtienen en centros serios, en aquellos cuyos miembros están unidos por una comunidad íntima de pensamientos encaminados al bien.
La moral de los Espíritus Superiores se resume tal como fue la moral de Jesucristo; es decir: Hacer con los otros lo que quisiéramos que a nosotros se nos hiciese, o sea hacer el bien y no el mal. En este principio encuentra el hombre la regla universal de conducta para todas sus acciones incluyendo las más insignificantes.
Nos enseñan ─los Espíritus Superiores─  que el hombre que, desde este mundo, se desprende de la materia y practica el amor al prójimo, se aproxima a la naturaleza espiritual; que cada uno de nosotros debe ser útil con arreglo a las facultades y a los medios que Dios ha puesto a su disposición; que el fuerte y el poderoso deben apoyo y protección al débil; porque el que abusa de su fuerza y poderío para oprimir a su semejante viola la Ley de Dios. Enseñan, en fin, que en el mundo de los espíritus, donde nada puede ocultarse, el hipócrita será descubierto y patentizadas todas sus amañadas torpezas; que la presencia inevitable y perenne de aquellos con quienes nos hemos portado mal es uno de los castigos que nos están reservados, y que el estado de inferioridad y de superioridad de los espíritus son inherentes penas y goces desconocidos en La Tierra.
Y nos enseñan también que no hay faltas irremisibles (imperdonables) que no pueden ser borradas por la expiación (purga y reparación de faltas); pues encuentra el hombre en las diferentes existencias el medio que le permite avanzar, según sus deseos y sus esfuerzos, en el camino del progreso y hacia la perfección que es su objetivo final.

AQUÍ INICIAN LAS PREGUNTAS QUE LOS MÉDIUMS ESPECIALIZADOS LE HACEN A LOS ESPÍRITUS SUPERIORES.
Recordemos que lo que se encuentra escrito en letras negras con resaltado amarillo como fondo, son comentarios de los médiums que hicieron esta complicación.

ATRIBUTOS DE LA DIVINIDAD

─ ¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios?

"No; es un sentido que le falta".

─ ¿Será dado al hombre algún día comprender el misterio de la Divinidad?

"Cuando su espíritu no esté ya ofuscado por la materia y cuando, por su perfección, se haya aproximado a ella, podrá comprenderla y hasta verla".
La inferioridad de las facultades del hombre no le permite comprender la naturaleza íntima de Dios.
─ Ya que no podemos comprender la naturaleza íntima de Dios, ¿podremos tener idea de algunas de sus perfecciones?

"De algunas sí. El hombre las comprende mejor a medida que se sobrepone a la materia; las entrevé con el pensamiento".

─ Cuando decimos que Dios es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno, ¿tenemos idea completa de sus atributos?

"Desde vuestro punto de vista humano, sí; porque creéis abarcarlo todo; pero sabed que hay cosas superiores a la inteligencia del hombre más inteligente, y para las cuales carece de expresiones vuestro lenguaje, limitado a vuestras ideas y sensaciones. La razón os dice, en efecto, que Dios debe tener esas perfecciones en grado supremo; porque, si careciere de una sola de ellas, o si no las poseyese en grado infinito, no sería superior a todo, ni Dios por lo tanto. Para ser superior a todas las cosas, Dios no ha de experimentar vicisitud alguna, ni tener ninguna de las imperfecciones que puede concebir la imaginación".

PLURALIDAD DE MUNDOS

─ ¿Están habitados todos los globos que circulan en el espacio?

"La mayoría sí. Y el hombre de La Tierra dista de ser, como el mismo lo cree, el primero en inteligencia, en bondad y en perfección. Hay hombres que piensan ser muy fuertes, y que imaginan que ese pequeño globo que han llamado Tierra tiene el privilegio exclusivo de tener seres racionales... ¡Eso es orgullo, vanidad e ignorancia! Se figuran que Dios creo el Universo para ellos solitos".
Dios ha poblado los mundos con seres vivientes, que concurren todos al objeto final de la Providencia. Creer que los seres vivientes están limitados al único micropunto que habitamos en el Universo, equivaldría a poner en duda la sabiduría de Dios, que no ha hecho nada inútil y que ha debido asignar a esos mundos un objetivo más serio que el de recrear en las noches nuestras vistas. Nada, por otra parte, ni la posición, ni el volumen, ni la constitución física de La Tierra, puede inducir a suponer racionalmente que tenga el privilegio de estar habitada con exclusión de tantos miles de mundos semejantes.
─ ¿Es la misma constitución física la de los diferentes globos?

"No. No se parecen en manera alguna".

─ ¿No siendo la misma para todos la constitución física de los mundos, dedúcese de ello una organización diferente para los seres que los habitan?

"Obviamente. Como entre vosotros, en el mundo de La Tierra, los peces fueron hechos para vivir en el agua, y las aves en el aire".

─ ¿Están privados de luz y de calor los mundos más distantes del sol, ya que este les aparece como una estrella?

"¿Creéis, pues, que no hay más orígenes de luz y de calor que el sol, y no contáis para nada con la electricidad que, en ciertos mundos, llena funciones que os son desconocidas, y que es mucho más importante que en La Tierra? Por otra parte, nadie os ha dicho que todos los seres sean de la misma materia que vosotros y por órganos formados como los vuestros".
Las condiciones de existencia de los seres que habitan los diferentes mundos deben ser apropiadas al medio en que están llamados a vivir. Si nunca hubiésemos visto peces, no comprenderíamos ni aceptaríamos que hubiera seres que pudieran vivir tranquilamente dentro del agua. Así sucede en los otros mundos que contienen, sin duda, elementos desconocidos para nosotros.
SERES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
Los seres orgánicos son los que tienen en sí mismos un origen de actividad íntima. Nacen, crecen, se reproducen por sí mismos y mueren, y están provistos de órganos especiales para la realización de los diferentes actos de la vida y apropiados a las necesidades de su conservación. Comprenden los hombres, los animales y las plantas.
Los seres inorgánicos son todos los que no tienen vitalidad ni movimientos  propios, y son formados por solo la agregación de la materia, tales son los minerales, el agua, el aire, etc.
─ ¿Es una misma la fuerza que une los elementos de la materia en los cuerpos orgánicos y en los inorgánicos?

"Sí. Y la Ley de Atracción es la misma para todos".

─ ¿Existe diferencia entre la materia de los cuerpos orgánicos y la de los inorgánicos?

"Siempre es la misma materia; pero en los cuerpos orgánicos está animada".

─ ¿Cuál es la causa de la animación de la materia?

"Su unión con el principio vital".

─ ¿El principio vital reside en un agente particular o solo es una propiedad de la materia organizada; en una palabra, es efecto o causa?

"Es lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia y este agente, sin la materia no es la vida, de la misma manera que la materia no puede vivir sin aquel. Da vida a todos los seres que lo absorben y se lo asimilan".

─ Hemos visto que el espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del Universo, ¿forma un tercero el principio vital?

"Indudablemente, es uno de los elementos necesarios a la constitución del Universo".

─ ¿Reside el principio vital en alguno de los cuerpos que conocemos?

"Tiene su origen en el fluido universal; es el que vosotros llamáis fluido magnético o fluido eléctrico, animalizado, y constituye el intermediario, el lazo entre el espíritu y la materia".

─ ¿Es uno mismo el principio vital para todos los seres orgánicos?

"Sí; modificado según las especies. Es lo que les da movimiento y actividad y los distingue de la materia inerte".

─ La vitalidad es un atributo permanente del agente vital, o bien solo se desarrolla por el funcionamiento de los órganos?

"Solo con el cuerpo se desarrolla. ¿No hemos dicho ya que ese agente sin la materia no es la vida? Es necesaria la unión de ambas cosas para producir la vida".

LA VIDA Y LA MUERTE

─ ¿Cuál es la causa de la muerte de los seres orgánicos?

"La extenuación de los órganos".

─ ¿Podría compararse la muerte a la cesación del movimiento de una máquina desorganizada?

"Sí, porque si la máquina está mal dispuesta, se rompe el resorte, y si es malo el cuerpo, la vida le abandona".

INTELIGENCIA E INSTINTO

─ ¿La inteligencia es un atributo del principio vital?

"No, puesto que las plantas viven y no piensan, siendo puramente orgánica su vida. La inteligencia y la materia son independientes, pues un cuerpo puede vivir sin inteligencia; pero esta solo puede manifestarse por medio de los órganos materiales, y precisa la unión con el espíritu para dar inteligencia a la materia animalizada".
La inteligencia es una facultad propia de ciertas clases de seres orgánicos que les da, juntamente con el pensamiento, la voluntad de obrar, la conciencia de la existencia y de la individualidad, así como también los medios de establecer relaciones con el mundo exterior y de atender a sus necesidades.
Pueden, pues, distinguirse: 1°─ Los seres inanimados formados únicamente de materia, sin vitalidad ni inteligencia, tales como las piedras. 2°─ Los seres animados que no piensan, formados de materia y dotados de vitalidad pero faltos de inteligencia; y 3°─ Los seres animados que piensan, formados de materia, dotados de vitalidad y que tienen además, un principio inteligente que les da la facultad de pensar.
─ ¿Cuál es el origen de la inteligencia?

"La inteligencia universal".

─ ¿Podría decirse que cada ser toma una parte de inteligencia del origen universal y se la asimila, como toma y se asimila al principio de la vida material?

"Esa es una comparación únicamente, pero inexacta porque la inteligencia es una facultad propia de cada ser y constituye la individualidad moral. Ya sabéis, además, que hay cosas que no es dado al hombre penetrar, y ésta es, por ahora, una de ellas".

─ ¿El instinto es independiente de la inteligencia?

"Propiamente, no; porque es una especie de inteligencia. El instinto es una inteligencia no razonada, automática, y por él todos los seres atienden a sus necesidades".

─ ¿Puede fijarse un límite entre el instinto y la inteligencia; es decir, precisar donde concluye el uno y empieza la otra?

"No, porque se confunden a menudo; pero se pueden distinguir muy bien los actos que pertenecen al instinto de los que pertenecen a la inteligencia".

─ ¿Es correcto decir que disminuyen las facultades instintivas a medida que crecen las intelectuales?

"No, pues el instinto existe siempre; pero el hombre lo descuida o, a veces, simula no tenerlo".
También puede el instinto conducir al bien; nos guía casi siempre con más seguridad que la razón, porque nunca se extravía.
─ ¿Por qué la razón no es siempre una guía infalible?

"Lo sería, si no estuviese contaminada o falseada por la mala educación, por el orgullo y el egoísmo. El instinto no razona, mientras que la razón deja la elección al hombre y le da el libre albedrío".